El día de la cirugía

Este tipo de cirugía, que implica un reemplazo de la lente, es ambulatoria, rápida e indolora. Antes de la cirugía, el hospital le proporcionará la vestimenta para el quirófano.

Para poder operarle, deberá dilatarse la pupila por medio de un colirio (gotas oftálmicas) que le prescriba su oftalmólogo o médico. El cirujano le desinfectará el ojo que se le vaya a operar y le administrará anestesia local. La cirugía dura entre 10 y 15 minutos. Al terminar, se cubrirá el ojo con una protección.  Tras un momento de reposo, el paciente podrá volver a su casa. Como no podrá conducir, deberá asegurarse de que alguien pueda acompañarle en sus desplazamientos el día de la intervención.

El día siguiente a la operación, se efectuará un control del ojo operado. Su oftalmólogo le informará del tratamiento médico que deberá seguir.

Tipos de anestesia

Por regla general, utilizamos anestesia local o tópica, es decir, por medio de gotas. En algunos casos, es posible combinarla con un tranquilizante suave. Otra opción es recurrir a la anestesia general (que se recomienda en el caso de niños, personas muy nerviosas o personas con patologías específicas).

La técnica quirúrgica

El objetivo de la cirugía es reemplazar el cristalino opaco (catarata) o el cristalino claro (presbicia simple) por un implante artificial transparente del siguiente modo:

  • Se mantiene el ojo abierto bloqueando los párpados.
  • Se realizan incisiones para introducir los instrumentos en el ojo. Gracias a las más modernas técnicas de micro-incisiones (entre 1,5 mm y 2,8 mm), la herida se cierra por sí sola.
  • Inyección de una sustancia viscoelástica, materia gelatinosa que ayuda a proteger el ojo.
  • Realización de capsulorrexis: apertura circular de la cápsula anterior del cristalino con un instrumento específico, con el fin de poder introducir posteriormente una sonda que con la que se pulverizará el núcleo. La apertura se realiza manualmente o por medio de un láser.
  • Fragmentación del cristalino mediante ultrasonidos y extracción (facoemulsificación).
  • Inserción del implante intraocular en el saco capsular.

Resultados tras la cirugía

Desde el día posterior a la cirugía, comienza a recuperarse la vista. La recuperación total puede tardar varias semanas.

Tras la implantación de un cristalino artificial, es posible que la refracción de lejos no sea del todo plana. En ese caso, será necesario realizar una corrección posterior mediante láser (Lasik).

Los compuestos ópticos de las lentes trifocales constan de círculos concéntricos, por lo que tras la operación el paciente puede notar que le molestan halos nocturnos alrededor de fuentes de luz o que le deslumbran los faros de los coches que vienen en sentido opuesto. Estos problemas disminuyen de forma considerable pasados unos meses, en particular con motivo del fenómeno de neuroadaptación del cerebro.

Cifras de éxito de la intervención

Esta cirugía es la intervención que más se practica en el mundo y en el 95% de los casos supone un éxito completo. A pesar de que no podemos descartar que se produzcan posibles complicaciones, estas son mínimas. La complicación más grave que podría producirse tras una cirugía de la catarata sería una infección intraocular. La frecuencia de estos casos es de 1 entre 2500. En 4 de cada 1000 casos, pueden producirse complicaciones durante la intervención que causen un desprendimiento de retina; en ese caso, sería necesario realizar una cirugía suplementaria.

En el caso de un tercio de los pacientes, la cápsula del cristalino podría volver a opacificarse pasados unos meses, o incluso años, tras la intervención. Este fenómeno se denomina catarata secundaria u opacificación de la cápsula posterior. El tratamiento consiste en realizar una apertura en la cápsula posterior opaca (capsulotomía) por medio de un láser YAG, lo que permite restablecer la vista a partir del día siguiente al tratamiento con láser.